Sentir ansiedad de vez en cuando es normal: es la respuesta natural del cuerpo ante algo que percibimos como una amenaza. El problema aparece cuando esa alarma se queda encendida todo el tiempo, incluso cuando no hay un peligro real. Si buscás una psicóloga para la ansiedad en San Martín, quiero que sepas que se puede trabajar y que vas a poder sentirte mejor.
Soy la Lic. Sidanelia Belén Godoy (M.P. 5747) y acompaño desde la terapia cognitivo conductual, uno de los enfoques con mejor respaldo científico para los trastornos de ansiedad.
Cómo se siente la ansiedad
La ansiedad no se manifiesta igual en todas las personas, pero suele combinar síntomas de tres tipos:
- Físicos: tensión muscular, palpitaciones, opresión en el pecho, dificultad para respirar, mareos, molestias digestivas o insomnio.
- Mentales: preocupación constante, pensamientos que no paran, anticipación de lo peor, dificultad para concentrarte.
- Conductuales: evitar situaciones que te generan malestar, postergar, necesidad de control o irritabilidad.
Muchas veces, en el intento de calmarla, hacemos cosas que sin querer la alimentan: evitamos, controlamos de más o buscamos reasegurarnos todo el tiempo. La terapia ayuda a romper ese círculo.
Por qué aparece y se mantiene
Detrás de la ansiedad suele haber un estilo de pensamiento que sobreestima el peligro y subestima nuestros recursos para afrontarlo. La mente se llena de "¿y si…?" y el cuerpo responde como si esa catástrofe imaginada fuera real. Ese mecanismo, además, se refuerza cada vez que evitamos aquello que tememos: sentimos alivio momentáneo, pero el miedo se hace más fuerte.
Comprender este funcionamiento es el primer paso para desactivarlo. No se trata de "no pensar" ni de "relajarte y ya", sino de aprender a relacionarte distinto con tus pensamientos y tus sensaciones.
Cómo trabajamos la ansiedad con TCC
La terapia cognitivo conductual es especialmente eficaz para la ansiedad. En el proceso vamos a:
- Entender tu ansiedad: qué la dispara, cómo se mantiene y qué papel juegan tus pensamientos.
- Trabajar los pensamientos ansiosos: aprender a identificarlos y a cuestionarlos con evidencia, para ganar perspectiva.
- Regular el cuerpo: técnicas de respiración y relajación para bajar la activación física.
- Afrontar en lugar de evitar: acercarte de forma gradual a lo que hoy evitás, para que el miedo pierda fuerza.
- Recuperar tu vida: volver a hacer aquello que la ansiedad te fue quitando.
Distintas formas de ansiedad
La ansiedad puede tomar muchas formas: ansiedad generalizada (preocupación constante por todo), ansiedad social (miedo intenso a ser juzgado), fobias específicas, o crisis agudas como los ataques de pánico. También puede aparecer junto con la depresión o con problemas de autoestima. En cada caso, adaptamos las herramientas a lo que te está pasando.
Tipos de ansiedad más frecuentes
Bajo el nombre de "ansiedad" conviven distintas formas de malestar. Conocerlas ayuda a entender lo que te pasa:
- Ansiedad generalizada: preocupación excesiva y difícil de controlar por muchos temas a la vez, casi todos los días.
- Ansiedad social: miedo intenso a ser evaluado/a o juzgado/a en situaciones sociales, que lleva a evitarlas.
- Fobias específicas: miedo desproporcionado a un objeto o situación concretos (volar, animales, inyecciones, alturas).
- Trastorno de pánico: crisis repentinas de miedo intenso; podés leer más en la página de ataques de pánico.
Cada una tiene matices, pero todas comparten un mecanismo de fondo que la TCC sabe abordar muy bien.
Qué no ayuda (y qué sí)
Con la mejor intención, muchas veces hacemos cosas que terminan alimentando la ansiedad: evitar todo lo que la dispara, buscar reasegurarnos constantemente, intentar "no pensar" a la fuerza o exigirnos estar siempre tranquilos. Estas estrategias dan un alivio corto, pero a la larga la refuerzan.
Lo que sí ayuda es aprender a tolerar la incertidumbre, acercarte gradualmente a lo que evitás, relacionarte de otro modo con tus pensamientos y cuidar hábitos básicos como el sueño, el movimiento y los tiempos de descanso. Todo esto lo construimos juntos, con un plan a tu medida.
Ansiedad en adolescentes
La ansiedad es cada vez más frecuente en la adolescencia. Puede mostrarse como miedo al colegio, perfeccionismo, problemas para dormir, irritabilidad, molestias físicas sin causa médica o evitación de situaciones sociales. Muchas veces se confunde con "vagancia" o "rebeldía", cuando en realidad hay un malestar que necesita ser escuchado. Ofrezco un espacio cercano y adaptado para que los adolescentes aprendan a entender y manejar lo que sienten.
¿Cuándo pedir una consulta?
Es un buen momento para consultar cuando la ansiedad empieza a interferir en tu vida: si te cuesta dormir, si evitás situaciones que antes hacías con normalidad, si la preocupación te acompaña la mayor parte del día o si aparecen síntomas físicos frecuentes sin causa médica. También si sentís que "funcionás", pero con un nivel de tensión que ya se volvió tu estado habitual. No hace falta llegar al límite: pedir ayuda temprano hace que el proceso sea más corto y más simple. Tampoco tenés que justificar tu malestar ni compararlo con el de otros: si a vos te está pesando, ya es motivo suficiente para consultar.
Consultá en San Martín o de forma online
Atiendo a personas de San Martín y de toda la Zona Este de Mendoza —Junín, Rivadavia y Palmira—, además de la modalidad online para toda Argentina. No necesitás esperar a estar desbordado/a para consultar: cuanto antes empecemos, antes vas a empezar a notar la diferencia.
Si la ansiedad te está condicionando la vida, escribime por WhatsApp y coordinamos un turno. Vas a encontrar un espacio tranquilo, sin juicios, para volver a respirar.