Quien vivió un ataque de pánico no lo olvida. De un momento a otro, sin un peligro visible, el cuerpo se dispara: palpitaciones, falta de aire, mareo, temblores, sudoración y un miedo intensísimo, muchas veces acompañado por el pensamiento de que te vas a desmayar, a "volver loco/a" o incluso a morir. Si buscás una psicóloga para ataques de pánico en San Martín, quiero que sepas que esto tiene explicación y tratamiento.
Soy la Lic. Sidanelia Belén Godoy (M.P. 5747) y trabajo desde la terapia cognitivo conductual, el enfoque de referencia para el trastorno de pánico.
Qué es realmente un ataque de pánico
Un ataque de pánico es una falsa alarma del sistema de defensa del cuerpo. El mecanismo que nos prepara para reaccionar ante un peligro real (la respuesta de "lucha o huida") se activa en un momento en el que no hay ninguna amenaza. Por eso los síntomas son tan físicos e intensos: el cuerpo está haciendo, muy eficientemente, algo que no hacía falta.
Aunque se sienten como algo peligrosísimo, los ataques de pánico no son peligrosos para tu salud: son intensos, pero no te van a hacer daño. Entender esto ya empieza a bajarle el poder al miedo.
El círculo del pánico
Lo que suele mantener el problema es el miedo al miedo: después de vivir un ataque, empezamos a estar atentos a cualquier sensación corporal y a interpretarla como el inicio de otra crisis. Esa hipervigilancia y ese temor generan más ansiedad, que a su vez produce más síntomas. Así se arma un círculo que se retroalimenta.
Muchas personas empiezan también a evitar lugares o situaciones donde tuvieron un ataque —el auto, el supermercado, salir solas—. La evitación da alivio inmediato, pero refuerza la idea de que esos lugares son peligrosos y termina achicando la vida.
Cómo se tratan con TCC
La terapia cognitivo conductual para el pánico tiene un camino claro y muy efectivo:
- Psicoeducación: entender en detalle qué es un ataque de pánico y por qué no es peligroso.
- Trabajo con la interpretación: aprender a leer las sensaciones corporales sin catastrofizar.
- Técnicas de respiración y regulación: para manejar la activación física en el momento.
- Exposición gradual: reencontrarte, paso a paso, con las sensaciones y las situaciones que venías evitando, hasta que dejen de asustarte.
Con este trabajo, la mayoría de las personas logra reducir mucho la frecuencia y la intensidad de los ataques, y recuperar la confianza en su cuerpo.
Ansiedad, pánico y algo más
Los ataques de pánico suelen formar parte de un cuadro más amplio de ansiedad, y a veces se acompañan de un ánimo bajo o de depresión. En terapia miramos el conjunto, para que la mejora sea profunda y duradera.
Los síntomas más frecuentes
Durante un ataque de pánico pueden aparecer, de golpe, varios de estos síntomas:
- Palpitaciones o taquicardia y opresión en el pecho.
- Falta de aire o sensación de ahogo.
- Mareos, inestabilidad o sensación de irrealidad.
- Sudoración, temblores o escalofríos.
- Hormigueos, náuseas o malestar abdominal.
- Miedo a perder el control, a desmayarse o a morir.
El ataque suele alcanzar su punto máximo en pocos minutos y luego baja, aunque deja una sensación de agotamiento y de alerta. Es muy común haber pasado por guardias médicas y estudios que "no encuentran nada": justamente porque el origen no es una enfermedad física, sino una alarma emocional.
Cuando aparece la evitación
Con el tiempo, muchas personas empiezan a evitar lugares o situaciones asociadas a los ataques: manejar, viajar en colectivo, hacer filas, estar en lugares cerrados o llenos de gente, o incluso salir solas. Cuando esa evitación se generaliza, hablamos de agorafobia. El problema es que, cuanto más evitamos, más se achica la vida y más fuerte se vuelve el miedo. Por eso, uno de los ejes del tratamiento es recuperar, de a poco y de forma segura, esos espacios perdidos.
Qué hacer durante un ataque
Aunque el trabajo de fondo se hace en terapia, hay algunas claves que ayudan en el momento: recordarte que no es peligroso y que va a pasar, no pelear con las sensaciones ni intentar frenarlas a la fuerza, y llevar la atención a una respiración más lenta, especialmente exhalando de manera prolongada. En las sesiones vamos a practicar estas y otras estrategias hasta que las sientas propias.
¿Cuánto dura el tratamiento?
El tratamiento del pánico con terapia cognitivo conductual suele ser focalizado y con buenos resultados en un plazo relativamente breve, aunque cada persona tiene su propio ritmo. Lo habitual es que, a medida que comprendés el mecanismo del pánico y practicás las herramientas, los ataques se vuelvan menos frecuentes y menos intensos, y que recuperes la confianza para volver a hacer lo que habías dejado de lado. El objetivo no es solo que los ataques disminuyan, sino que dejes de tenerles miedo: que sepas que, si aparece una sensación intensa, contás con recursos para atravesarla. Ese cambio —pasar del miedo a la confianza en tu propio cuerpo— es lo que hace que la mejora se sostenga en el tiempo, más allá de que puedan aparecer momentos de mayor tensión en el futuro.
Pedí ayuda en San Martín o de forma online
No hace falta seguir viviendo con miedo a que aparezca el próximo ataque. Atiendo en San Martín y Ciudad de Mendoza, y también online para toda Argentina. Escribime por WhatsApp y empezamos a trabajar para que recuperes la tranquilidad.